¡No quiero un Legrado! mi aborto

Aborto, esa palabra de la que todas hemos oído hablar, de la que sabemos su significado, pero a la que vemos lejana, como que a nosotras no nos pasa.

Como muchas ya sabréis, soy mamá de una maravillosa hija que tiene ahora 3 años y medio. Esta primavera decidimos que iríamos a por la segunda (que bueno, si era un niño no pasaba nada, pero ir íbamos a por LA segunda). Por suerte, dónde ponemos el ojo, ponemos la bala. No nos hacen falta muchos intentos. Me quedé embarazada, pero sangré y yo pensé que era una regla. Pero sangraba puntualmente y pensaba ¡Me viene la regla! y la regla no venía.

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Unas cuantas semanas después me hice la prueba, y las dos maravillosas rayitas no tardaron más que unos segundos en decirnos que íbamos a ser padres. ¡Qué bien! ¡Qué rápido! ¡Qué ilusión! Mi hija feliz, quería una hermanita (A) con locura. Empezó a darle besitos al bebé, a decirme todo lo que iba a hacer con ella (A). Sí, es que no había quien la hiciera entrar en razón de que podía ser un varón. Revolución de hormonas en casa, felicidad…

Y sangré. Bastante. Y fuimos a urgencias al Hospital Materno Infantil Teresa Herrera de A Coruña. Un doctor la mar de majo, joven, atento, cercano… me dijo que estaba todo bien, que había latido y el feto tenía unas ¡7 semanas! Guau, no me imaginaba que tanto, pero ahí eché cuentas… Al primer intento! Pero… que ese sangrado se consideraba una amenaza de aborto, y que sólo nos quedaba esperar a ver si era viable. ESPERAR.

sangre aborto

Nos fuimos a casa perturbados. Acojonados. Esto era nuevo para nosotros. Los ánimos tranquilizadores no tardaron en llegar. Pero seguía sangrando algo. Decidimos, a pesar de que no nos indicaron reposo, reposar lo máximo posible. Pero en cuanto me levantaba aunque sólo fuese al baño… Sangre.

Volvimos al día siguiente al hospital, necesitaba saber que seguía todo bien. Y sí, seguía el latido, pude escucharlo y estaba en su sitio. Decidí reposar de nuevo, y relajarme, intentar conectarme con mi bebé, pensar en que mis manos lo arropaban, darle paz. Pero no lo conseguía, no acababa de asimilar todo, de sentir la magia, la conexión… y seguía sangrando. Un día después sangraba más, y más y más. Como una regla abundante, con mucho coágulo.

Y volví al hospital. Como los tocólogos que atienden en urgencias son los mismos que atienden partos, nos tocó esperar muchas horas, de orden de unas 5 que yo recuerde. Cada vez que iba al baño, me desolaba. Se me encogía el corazón. Mucha sangre. Mi mente sabía qué estaba pasando, aunque mi corazón tenía una esperanza de que todo siguiese bien, que se me hubiese roto una vena, o qué sé yo que complicación, pero que no fuese lo que tanto temía… un aborto.

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Hospital Materno Infantil Teresa Herrera de A Coruña

Antes de entrar salió una chica, que lo había perdido. Lloraba ella, y lloraba yo por dentro. Esperando quedaba una mujer que luego vi en planta con nuestra misma suerte. Me tocó entrar. No hay latido, la bolsa está en el cuello del útero. En ese momento sientes como si te cogiesen el corazón con la mano y te lo apretasen. Lloras… tienes rabia, impotencia, no pudiste hacer nada. ¿Porqué? Acepto que me examinen y me toqueteen el útero, y me indican que ha salido ya toda la bolsa. Me quedo ingresada

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…y empieza lo que llamaré la contrareloj, tu cuerpo contra el legrado. “Si a las 9 de la mañana cuando te hagan la ecografía no has expulsado todo, te haremos un legrado.

Suena a ultimátum, a amenaza, a desafío.

Mi regla dura casi una semana, pero yo tenía apenas 10 horas para expulsar los restos de un aborto.

Yo no entendía nada. Sabía de refilón lo que era un legrado. Lo primero que hice en medio de la angustia y el dolor fue buscarlo en internet ya que no me lo explicaron. Raspado de útero. ¿Cómo? ¿Que me van a raspar el útero? ¿Porqué? No era yo en ese momento una persona informada en este tema, y sólo estaba acojonada, se me cerraban las piernas, ¡¡No quiero que me toquen!!

Gracias a una amiga que sí está más informada en esos temas, y se conoce la web de El Parto es Nuestro al dedillo dí con información sobre el Manejo Expectante del Aborto, que viene siendo, esperar a que sea tu cuerpo el que a su ritmo expulse los restos. ¿Si eso era posible porqué a mí me querían raspar el coño? Claro, lo primero que haces es dudar, tú no eres médico para decidir nada. Así que pedí opinión a una amiga que es médico de familia especializada en maternidad (ser mami de 4 algo tendrá que ver). Ella me dijo que el manejo expectante era una opción perfectamente válida, al igual que lo era el legrado, algo así como que eran diferentes enfoques de tratar el aborto, de forma más conservadora (legrar por si acaso) o menos conservadora (dejar que el cuerpo lo haga por si mismo).

Con esa opción de poder decidir, al día siguiente me dijeron que me quedaban restos y me iban a raspar el coño legrar y les dije ¡¡NO QUIERO!! (primera vez). Me dijeron, vale, nosotros creemos que es la forma más rápida y segura de resolver esto, no te duele, no te enteras de nada… pero si tú no quieres tenemos que respetarlo (bien pensé yo) y te proponemos alternativas. No me hacía gracia lo de la alternativa, pero como mi familia pensaba que estaba majareta, dije vale. La alternativa era meterme no sé que producto en la vagina, para el que tuve que firmar autorización (ya que su uso no está permitido en abortos, sólo en partos) y así con unas contracciones provocadas, expulsaría los restos. Bueno vale, el camino del medio.

Pero pasa el día, y a mí no me ponen nada, allí no se presenta nadie a ponerme nada y cuando llega la noche, tras la cena, me dicen que ayune hasta el día siguiente. Yo flipaba un poco pero pensé que igual me repetían la ecografía porque andaban sospechando que también hubiese un embarazo ectópico, y que sí me tuviesen que intervenir.

Ese día, seguía llena de inseguridades, y con miedo a que me pusieran el medicamento ese, no quería contracciones sintéticas, pero era lo que había. Conseguí hablar con una matrona respetuosa, que sigue una línea muy acorde conmigo, y le pregunté, ¿estoy loca por no querer un legrado? Y me confirmó que no estoy loca, que estoy en mi derecho, que me dijeran si había una razón médica de peso para hacerlo o si era simplemente un protocolo. Yo lo que sentía era: si ya no hay bolsa ni feto, si sigo sangrando, ¿Por qué rasparme?

Te vamos a raspar el útero, por si acaso

Por si acaso te rasco el coño y olé

Leí más, y ví que en muchos lugares de España no se hace raspado por protocolo, leí que muchos profesionales recomiendan el manejo expectante del aborto, leí que el legrado debería ser el último recurso por boca de varios profesionales. Pero en el Materno Infantil de A Coruña el legrado es para TODAS, por si acaso, te raspo el coño. Olé. Cuando por más que sea algo rutinario, para nada está exento de riesgos. ¿Por qué? ¿Por qué raspar con un bisturí por si acaso?

Total que vienen por la mañana a bajarme al quirófano. ¿Qué me estás contando? ¿Al quirófano para qué? “Para hacerte un legrado”. ¡¡NO QUIERO OSTIA!!

En serio, me había negado, me dijeron que me daban una alternativa, y me programan otro legrado? Esto si no es presión psicológica que me digan qué es lo que es. Una especie de Bulling médico diría yo.

Entonces viene otra doctora más, y me dice, bueno, como no quieres legrado… ¿Otra vez mujer? ¿En serio? Y me pide que me quede un día más allí y que me ponen el dichoso tratamiento de las contracciones. Aquí ya mi ira y empoderamiento eran tales, que ni tratamiento ni ostias. Me voy a mi casa, con mi hija, que es dónde quiero estar y dónde quiero pasar mi duelo. ¡¡Iros todos a la mierda!! Esto último no lo dije, pero lo pensé. Me sentí puteada. Luego ademas vino una enfermera rubia (la única irrespetuosa en toda mi estancia) a decirme con rintintín, con otras palabras, que me creía muy lista, y que el que siga sangrando no significa que vaya a expulsar yo sola los restos. Le eché una mirada de odio mientras internamente me imaginaba dándole unas ostias. Pero es que, como ya dije, esa mañana mi ira estaba a tope. Ya contaba por fin con el apoyo incondicional de mi marido y mi familia que ya habían visto que no estaba loca, que había hablado con profesionales y que lo que allí nos estaba pasando era que nos puteaban por protocolo.

Así que me programaron una ecografía de control un mes después, me indicaron los signos de alerta a los que debía estar atenta ante los cuales debía ir por urgencias de inmediato y me fui a mi casa tras firmar el alta de que soy una loca del coño y me iba por mi cuenta y riesgo con el útero sin raspar.

Y es que, cuando pierdes un embarazo, ya es bastante lo que tienes encima emocionalmente, como para tener que dedicarte a batallar por tu cuerpo.

Porque el respeto hacia tu cuerpo acaba dónde empieza un protocolo que simplifique las cosas. Bueno las simplifique, esto es muy discutible, creo yo que sería mucho más simple explicar a las mujeres las ventajas del manejo expectante del aborto y de no hacer nada, serían menos los legrados que habría que hacer, menos los días de ingresos… Pero con el por si acaso… Y claro, me leerán ginecólogas/os conservadores que dirán que todo tiene un motivo, que no tengo ni puta idea. Pero igual que ellos son doctores, muchos otros los hay con el mismo título que piensan lo contrario.

En lo emocional, he de reconocer que el estar con mi hija me reconfortó todas las penas. Fue una cura emocional buenísima, lo que me hace pensar en todas esas mujeres que no tienen todavía un hijo con el que sanarse tras un aborto. Mi abrazo más sincero. También me ayudó, aunque parezca una locura, el ir viendo cada día la sangre, como una lenta despedida, como una forma de asimilarlo. Cuanto menos flujo tenía, menor era mi pena.

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Dicen que debemos aceptar que hemos perdido un hijo, pero de alguna forma mi mente aún no tenía asimilado que tenía un hijo, fue menos de una semana lo que pasó entre saber la noticia y el aborto. Así que no sé, mi sentimiento fue de que mi hija/o iba a venir, y decidió que no era el momento, su alma salió y decidió venir más tarde. Está esperando el momento para el que estamos predestinados. Algo cambió nuestro destino.

Un mes más tarde, tuve que ir a la ecografía de control, y la ginecóloga que me atendió, curiosamente era totalmente partidaria del manejo expectante y me indicó que daba mejores resultados y el legrado debería ser para casos puntuales. Todo bien por cierto. Ya tengo el alta!

Pd. Quiero agradecer sobretodo al personal de enfermería del Materno de A Coruña su trato humano en todo momento (salvo la rubia que os dije, ejem). Con respecto al equipo médico yo no sé que pasó, si descoordinación, falta de actualización respecto a abortos, protocolos caducos… o si efectivamente jugaron un poco la baza de la presión psicológica y la figura de poder conmigo. Pero una y mil veces haría lo mismo. Ojalá este hospital renueve sus protocolos respecto al aborto.

Pd. Gracias a mis amigas, a las sanitarias como las no sanitarias, por ayudarme, escucharme, y simplemente darme fuerza para elegir sin juzgarme ni a mi ni amis temores.

Pd3. Gracias a esa amiga que sin decir nada me mandó La Cuna Vacía sin decirme nada y lo tenía al llegar a casa. Gracias a él usamos un poco el San Juan a modo de ritual de Cierre, y sirva también este post para concluirlo.

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¡Que a gusto te quedas cuando no te raspan el coño!

 

Irene Medin

Siempre fui gordita, siempre tuve talla grande, pero ser madre todo lo cambia y la maternidad me encaminó a la vida sana. Sigo siendo xl pero ahora intento cuidarme y comer mejor. Nada es difícil si te lo propones en serio. Me gustan los retos y me aburro de lo de siempre.

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8 Respuestas

  1. bi dice:

    Hola Irene, siento muchísimo tu pérdida. Yo perdí a mi bebé, era mi 4º hijo y me enteré que estaba embarazada a las 14 semanas. Sangraba como con la regla así que no me enteré absolutamente de nada, hasta que no dejaba de vomitar… Tuve un aborto en casa, en el baño, el bebe salio pero la bolsa se quedo dentro, enganchada y no paraba de sangrar, pero sangrar a lo bestia. Me tuvieron que hacer un legrado, en una consulta porque no había quirófano disponible, yo intentaba animar a las enfermeras, hasta que me quede sola y me derrumbé. No recuerdo más dolor en el alma, al dejarme en paritorio y todas las chicas con sus bebés…De verdad que siento muchísimo tu pérdida porque yo hace 9 años que lo perdí y todos los 15 de octubre sigo llorando desde esa fecha. Un abrazo.

  2. Khelly dice:

    Hola guapa. Gracias por tu post.
    Me pasó algo similar con mi primer embarazo buscado durante 1 año.
    Me enteré un miércoles que estaba de 6-7 semanas y a los 3 días comenzó el sangrado.
    15 días respetuosos en casa. Todo salió por sí solo. Unas gotitas a tomar para leves contracciones durante 3 días.
    Sin dolor físico, sin raspado,
    Sólo el dolor en el alma.
    Justo hoy se hacen 6 años de éso.
    Pero también tengo 2 hermosos peques. Nos echamos otro año buscando y ahora ellos tienen 5 años y 2 años.
    Igualmente, ésa experiencia y saber que hubo otro bebé nunca se olvidan.
    Un besito.

  3. Rosa Juncal dice:

    Lo siento mucho, Irene. Sé cómo te sientes. Espero que tus ánimos estén mejor, aunque imagino que sí, gracias a tu familia y, sobre todo, a tu peque (ella será un bálsamo).
    Tengo que decir, por experiencia, que en el Materno Infantil hay personal maravilloso. Pero, en cuanto a la enfermera rubia a la que te refieres… ¿es una más bien bajita y entrada en años? ¿de las que llevan ahí toda la vida? Porque creo que es la misma que hace justamente ocho años me atendió en urgencias cuando llegué con fiebre, embarazada de ocho meses. Me dijo, de malas maneras, que si tenía fiebre me fuese a mi médico de cabecera. Le dije que estaba preocupada porque no sentía al bebé y me dijo que era normal, porque ya no se podía mover en mi enorme panza…(¿?). Obviamente, en cuanto se lo dije a la ginecóloga, corrieron conmigo… mi hija estaba muerta…
    Cuatro años después, acompañé a una amiga mía de fuera, que estaba embarazada y tuvo una urgencia. Nos atendió aquella misma déspota y mi amiga acabó llorando de la rabia.
    Una estúpida esa mujer… debería estar despedida hace mucho tiempo…
    Me acordaré de su cara toda la vida. Ella fue la única que empañó mi estancia en el Materno durante cinco angustiosos y tristes días. El resto del personal… chapeau!
    Te aplaudo, Irene, por mantenerte firme en tus principios.
    Espero que te recuperes pronto y que enseguida nos cuentes por aquí que le vas a dar una hermanita a tu hija.
    Mucho ánimo, guapa.
    Un beso desde Coruña

  4. pel dice:

    No empatizo con tu forma de escribir. Como muchas tantas mujeres tardé lo mío en conseguir un primer embarazo, muchas dudas de si conseguiremos, si hay un problema…. Y tras conseguirlo, el corazón del bebé dejó de latir. Le hicieron un legado, tras explicarme que dejarlo hacer a la naturaleza e podía provocar mucha hemorragia .. no me rasparon el coño!! Un poco de respeto a la hora de escribir. me hicieron una aspiracion. Ya tienes una hija y te has quedado embarazada a la primera…

    • Irene Medin dice:

      Respeto tu postura y tu dolor. Pero sí, respeta mi opción de vivirlo así, para mí si era rasparme el coño. Con ese énfasis y esa rabia. Un aborto natural sangra lo que tiene que sangrar, sin intervención no hay más hemorragia que la necesaria.

      Suenan tus palabras algo resentidas al decir “ya tienes una hija” pero no empatizas con que también perdí una, y también me duele.

      Compañera, sé lo que duele, no lo cargues contra mí. Fuerza y ánimo.

  5. Maite Martin dice:

    Siento mucho tu pérdida, ya le doy yo una patada en el culo a la enfermera rubia por ti. un beso guapa y que te recuperes pronto en los brazos de tus amores. Me ha encantado leerte.

  6. Sara dice:

    Me he tenido que reír leyendote, tuviste suerte, yo a las 8 semanas comencé a expulsarlo de forma natural, toda una noche sangrando como jamas en la vida, por la mañana me caía por las esquinas intentando ir al hospital, me mareaba y el ginecólogo me dijo que aun no expulse todo y que me daba pastillas abortivas. Seguí sangrando e inocente de mi, al día siguiente pensé que habría expulsado todo, pero para mi sorpresa aún me quedaban abundantes restos que el ginecólogo no me garantizó que expulsaría por mi misma, Mi útero estaba dilatado y en vez de expulsar esos malditos restos, solo sangraba mucho, sin mas…. Me recomendó el legrado y me dio la opción de otras pastillas abortivas con sus consiguientes contracciones, sin garantía de que funcionaran. Yo huía del legrado, me aterraba la anestesia general, pero estaba tan débil y desesperada que opte por el legrado. Deje de sangrar y empecé a recuperarme. Ha pasado 1 semana y estoy cada día mejor, con leves molestias de ovarios pero algo supongo que normal. Seguro que muchas no estáis de acuerdo, pero según mi experiencia, si me volviese a pasar esta desagradable experiencia del aborto, sin duda, optaría por un legrado como primeras opción.

  7. Ainhoa dice:

    Siento q pasaras x eso, yo lo pase a las 29 semanas y es lo.peor q me ha pasado y me pasara en.la vida, yo deje de sentirlo fui a los controles y todo estaba bien, fui a clase de preparación al.parto y volvi a insistir, y q fuera al hospital y ahi sola senti el mayor sentimiento de culpa del.mundo, una impotencia….. si podia ser culpa de alguien esa solo.podia ser yo, la matrona me dijo q aunq hubiera sabido q pasaba algo no podia haberlo evitado, no me consolo la verdad. Era mi segundo hijo, tenia una niña de 18 meses q fue cesarea, y me intentaron provocar un parto, dos dias eternos q terminaron en cesarea, casualidad la matrona del quirofano era la misma q atendio mi primer parto en otro hospital, me convencio para ver a mi.hijo, se lo agradecere toda la vida era tan bonito, estaba como dormidito, calentito cuando le bese, mi.marido se rompio de dolor pero yo me hubiese quedado ahi eternamente con el. Y la vuelta a casa…. si no hubiese sino x mi hija….. nunca mas volvio a darme un.beso en.la tripa. Hoy han pasado cinco años, tengo otra princesa,q va hacer dos años, pero la mayor sabe de su hermano pq yo creo q para superarlo hay q hablar con naturalidad, y para ella es como si estuviese presente sin estar, y siempre dice q tiene dos hermanos.
    Los abortos en.las primeras semanas es de los q mas se habla pero.los hay en cualquier momento, y de eso nadie habla.

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