El destete con agitación, el final de una experiencia maravillosa

No sé como empezar. Habrá quién se ría de este post. Quién me considere dramática. Y no me sorprende, porque como personas diferentes que somos, vivimos la maternidad de diferente forma, y, aunque a veces nos empeñemos en considerar lo nuestro mejor, si lo vivimos con amor, estoy segura de que no hay mejores o peores.

Los comienzos con la lactancia no fueron fáciles, mi historia con la lactancia materna ya os la conté y está más detallada con mi Historia de Frenillo en el blog de Sheyla. Así que no vengo a contaros una pura historia de lo maravilloso y alucinante que ha sido dar teta. O sí.

Dar el pecho a Nora al principio fue duro, un ejercicio puro de cabezonería por mi parte, tenía una meta, un propósito y por más que dolía no abandoné. Y me han llovido críticas por ello, quizás de quién no está dispuesta a hacer el mismo esfuerzo, pero como dije, las personas somos diferentes. Dolía, dolía mucho. Dolía hasta el cielo, hasta el sol, hasta las estrellas, dolía hasta dónde yo siempre le digo que la quiero y por poco, varias veces, el dolor superaba al querer y se acaba.

grieta en pecho, lactancia materna

Pero yo quería aguantar, por ella, por mí. Porque la leche que manaba de mis pechos era el mejor alimento que yo podía darle, y no costaba dinero, ni nadie en el mundo podía igualarlo. Era algo que sólo yo podía darle, que me hacía especial a mí y a ella. Y también quería aguantar porque deseaba esa lactancia de cuento que había visto. Esas mamás que desprenden ternura y amor mientras dan la teta. Me negaba a recordar nuestra lactancia como dolor y dolor. Aguantaba buscando que todo pasase y llegase el momento en que para “disfrutar” un poco no tuviese que tomarme un ibuprofeno.

Tras operar a Nora del frenillo lo gris se volvió rosa, azul, dorado… un montón de colores bonitos llenaban mi alma cada vez que ella demandaba su teti. Las nubes se fueron, llegó por fin el sol a nuestra lactancia. Por fin me convertí en una de esas mamás que vomitan arcoiris con su pequeña en el regazo mientras recibe algo que sólo yo puedo crear. Ni todos los científicos del mundo pueden igualar la fórmula mágica que dada mami prepara para su bebé. Y es que es cuasi magia lo que fabricamos y cuasi magia lo que sentimos al ver a nuestros pequeños crecer sin más alimento que su madre. No se ve, ni se toca, ni se mide, ni se cuenta… La Lactancia Materna se siente y se vive mientras tu bebé crece.

Es por ello que me duele que muchas mujeres que quieren, no lo consigan, porque reciben mala información de profesionales médicos, y no encuentran en ella la ayuda que necesitan. Pero ese es otro tema. Que me lío.

Todo lo maravilloso llega a su fin. Recordar una buena experiencia en vuestra vida, quizás fue vuestra boda, un concierto con amigos, unos carnavales, unas navidades… Se terminan. Y ahí me encuentro ahora. Terminando la experiencia más intensa y preciosa de mi vida.

Primeros pasos del destete

Desde hace meses, cuando Nora tenía sobre 2 años la lactancia empezó a molestarme sutilmente. No siempre, pero sí a veces las tomas se me hacían demasiado. Así que nuestro destete paulatino empezó. Te dicen que “no ofrecer, no negar” pero en realidad con una niña muy demandante eso no funciona, vamos que no avanzas nada si es la peque la que pide constantemente y llevas mucho tiempo sin ofrecer.  Así que primero fue poner excusas, planes alternativos, “si pero primero déjame ir al baño”, “espera un momentito que vamos a coger este puzle/juego/pelota”, “espera cariño, voy a tomarme un vaso de agua, quieres?”… Si después de cada actividad además intentas hacer cosas chulas suele funcionar y que no se vuelva a acordar de la teta hasta que nuevamente se aburra. Porque sí, cuando van “mayores”, al menos en mi caso, además de como consuelo, cariño seguridad o alimento, buscan teta cuando se aburren. Podríamos decir que empecé quitando las tomas del aburrimiento.  Y también las tomas fuera de casa con excusas como “sí cariño pero espera que lleguemos a casa” o “luego en casa tomamos teta en la cama/sofá agustito juntas”. Normalmente siempre seguido de un plan mejor.

destete lactancia materna

 

Por supuesto seguía dándole la teta de consuelo, de pupas, de amor, y la de dormir etc. Pero al poco tiempo también intenté que dejase las tomas nocturnas porque se me empezaron a hacer muy molestas. Al principio ella se enganchaba de noche y yo apenas me enteraba, pero ya con cierta agitación empezaba a desvelarme cada vez que quería teta de noche. Como Nora ya entendía mucho y yo siempre le explico todo lo que pasa, opté por decirle que la teta estaba cansada de noche y después de dormirse necesitaba descansar. Costo un poquillo, varios intentos, varios días de explicarle… y también a veces de noche cuando se giraba hacia mí para pedir, le decía despacito “Nora, la teta está descansando” ella sin despertarse se volvía a girar para el otro lado. Si veía que se removía o que corríamos riesgo de que se despertase, pues le daba un poquito. Pero en unos meses, diría que antes de los 2 años y medio, ya no hacía tomas nocturnas.

Fase Intermedia del destete

Así estábamos, intentado limitar las tomas del día lo que podíamos, y también con las de la noche ya suprimidas, salvo enfermedades ocasionales o noches en las que veteasaberporqué estaba más inquieta o le costaba dormirse. Pero todavía teníamos tomas de día, más de las que mi cuerpo ya me empezaba a tolerar. Y sobretodo una toma muy molesta que me costaba mucho, al volver de la guarde, se pegaba una pedazo toma completa de los dos pechos. Era una toma que era alimento, y sobretodo, mimito, cariño, amor… Era la toma del reencuentro. Pero mi niña ya estaba grande y tiene una capacidad comprensora asombrosa, y “dicen” que también gran madurez. Así que opté por darle muchos mimos, hablar con ella de que tal en la guarde, de decirle que mis tetis dolían, que tenía pupa y que las guardábamos para dormir. No le acababa de molar el plan así que fue vital insitir en que tiene mimitos cuando quiera, que me podía decir cuando quisiera “mami quiero mitos”. Y así fué… Conseguí (inserte música de logro celestial) de alguna manera cambiar el cariño y seguridad que da la teta, con abrazos y mimos. De esta forma a veces estoy haciendo algo y viene “mami quiero mitos…”  O si le pasa algo enseguida le digo “ven cariño que damos muchos mitos”.

Creo que es importante sustituir las tomas por otra cosa. Que el niño o niña no sienta que se queda vacío, sin nada. Enseñar que simplemente es un cambio en el que no pierde.

Última fase del destete

Estábamos en la fase de que sólo teníamos teta para dormir. Ocasionalmente, muy rara vez, ante una ocasión inusual también le daba. Por ejemplo cuando quedamos con mamis que dan teta a niños de edad similar a Nora (de esto os hablo un poco más abajo), también le dejaba hacer un chupito, una forma de que ella sintiese que ella también tenía teta. Pero sobretodo muuucho mimito.

He de decir, más que nada para que nadie lo tome todo al pie de la letra, que en ocasiones que estuvo enfermita (con herpes en la boca, gastro etc) pues también tuvo su extra de teta, ya que era alimento, el alimento que mejor le iba en ese momento.

Y llegó el momento temido, el que a mí y a ella más nos cuesta. Soltar también la teta para dormir. Cuesta. Le cuesta a ella y me cuesta a mí. Diría que nuestro destete ha sido respetuoso (vosotras opinad si ha sido así o no), al menos todo lo respetuoso que he conseguido hacerlo con lo que mi cuerpo me pedía dejarlo. Sin embargo esta última fase ya no la considero tan respetuosa. Pero es que se me escapa la fórmula mágica para romper este último vínculo. Toda la magia que la teta nos dio juntas, esos momentos tan bucólicos y mágicos que quedan en nuestros corazones se acaban. Nos deparan muchos momentos felices, estupendos y mucha historia que escribir. Muchos como los que ya hemos vivido sin tener nada que ver con la lactancia, pero esta etapa se cierra.

destete lactancia materna

Como madre duele ver que tu bebé es mayor, te preguntas si lo has disfrutado todo lo que pudiste, cómo ha pasado tan rápido, si lo has hecho bien. Mira que somos cansinas las madres autocuestionándonos ¿verdad? Otra cosa que me duele, es sentir el rechazo, la agitación que siento. Veo otras mamis con peques de la edad de Nora o cercana que dan pecho y tengo envidia. Por qué mi cuerpo siente esto? Por qué yo no puedo seguir disfrutando hasta que Nora se aburra y decida ella sola dejarlo?

Seguramente la respuesta sea la misma con la que empecé. Por que somos DIFERENTES.

Así que os cuento con pena, que he empezado a dormirla sin teta, con muchas caricias, en la barriga, en la espalda y culete cuando se gira, besitos en la cabeza. Y bien cerquita de mí como siempre. A mi lado. Porque la teta me duele, me molesta. Porque ella lo sabe, y sabe que es mayor. Ella me dice que es mayor para cincuentamil cosas y yo lo he utilizado también para decirle que como es mayor ahora tira fuerte. He intentado no culparla pero no supe cómo salir de ahí. Y sacarle hierro al asunto y decirle que no pasa nada, que mami la adora, la quiere y que empieza la época de las mil caricias. Como sabe que mil es mucho pero no cuanto, me dice que le dé “tres, cuatro cinco, diez caricias”.

Y es que destetar supone dejar una fase atrás, y cuando ha sido algo tan estupendo cuesta hacerlo. Es más que una despedida de la teta, es asumir que tu bebé ya no lo es tanto, que tu cuerpo y el suyo cambian. Como me comentaba mi amiga Eva, aguantar más haciendo algo que no quieres por ella no le trasmite nada bueno. Significa hacer cosas que no quieres por los demás, y jamás querría que nuestra magia juntas trasmitiera ese mensaje de sumisión a mi hija.

Así que se acabó una etapa. Se acabó nuestra lactancia.

Que siga la magia.

Hasta la luna y las estrellas. Hasta el Sol.

 

Irene Medin

Siempre fui gordita, siempre tuve talla grande, pero ser madre todo lo cambia y la maternidad me encaminó a la vida sana. Sigo siendo xl pero ahora intento cuidarme y comer mejor. Nada es difícil si te lo propones en serio. Me gustan los retos y me aburro de lo de siempre.

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11 Respuestas

  1. Jimena dice:

    Ohhhhh que pena mas grande, lo echarás de menos… mucho!!!
    Yo siempre dije que nunca les quitaría el pecho, hasta que mis hijas quisieran y así lo hice.
    A la mayor estuve dándole el pecho hasta el mismo día que parí a mi segunda hija.
    Durante todo el embarazo sufrí una agitación del amamantamiento terrible. Me dolía, molestaba, tenía que apretar los dientes y dejarle mamar porque ella lo quería.
    Nació su hermana y se debió de dar cuenta de que ella era mayor y que ahora la teta era para su hermana (se llevan 29 meses).
    Sin embargo la pequeña solo quiso teta 12 meses, no quería, apartaba la cara sin mas.
    Fin… tres años y medio seguidos dando el pecho y se acabó.
    No ha habido nada que me haya entristecido más en mi vida. Es como si dejas una parte de tu maternidad atrás. Algo que solo les puedes dar tú… se termina. Ahora ya pueden irse a dormir a otra casa sin tí, son más independientes de ti… a mi me entristece enormemente.

    • Irene Medin dice:

      A mí me da pena, pero también me gusta. Es decir, son muchos sentimientos encontrados. Pero me encanta la etapa q vivimos, que ya me puedo comunicar plenamente, q me sorprende con su imaginación y sus pensamientos… que el otro día se fue por primera vez a dormir fuera de casa con mi madre y ella lo disfrutó. No sé es un terreno nuevo pero que me gusta. Si viera q para ella es malo, q lo lleva mal me daría más pena pero la veo preparada. He estado 14 meses destetando, precisamente para que no fuera traumático. Seguro que tuve fallos pero lo hice lo mejor que pude, no me arrepiento de nada. Es ahora cuando el rechazo ya es brutal y pienso en que si no hubiera empezado hace 14 meses no sé como lo podría gestionar ahora.

      En fin, a vivir esta etapa que es también, preciosa.

  2. Isa dice:

    ¡Pues enhorabuena por esa lactancia!

    La nuestra duró con todas sus tomas un poco más, 41 meses en total. Nunca tuve que usar fórmulas. Recuerda que las primeras tomas que sustituimos fueron las de la calle, porque yo ya no me sentía cómoda y ella se distraía con otras casas, fue apunto de cumplir los tres años. Recuerdo que ese verano el agitamiento fue brutal, y provocado porque cambió la forma de mamar y me dolía, hizo un intento de destete total, apenas pedía de día, solo los fines de semana de mañana, y yo empecé a preguntarle si se había olvidado de mamar. Tras llorar un día (yo) conseguí convencerla de que siguiera mamando y se reenganchó. Hasta que cumplido casi los 3 años y medio, una noche, muy sabía ella me dijo, Mamá, ya soy mayor no quiero más teta. Fue la última toma, me alegra que saliera de ella sola, y no haber tenido que intervenir. Los últimos meses, fueron un camino de agitamiento duro, pero felices.

  3. Virginia dice:

    Que bonito, me ha encantado el post, me parece una forma preciosa de pasar a otra etapa, espero ser tan fuerte cuando en breve llegue mi niña y tambien disfrutar mucho de ese periodo tan maravilloso

  4. Lucia dice:

    Me gusto leer y también los otros comentarios. Yo llevo 21 meses de lactancia y con agitación. Pero no pienso destetarle por motivos muy personal. Tampoco me encuentro preparada para dar ese paso porque sinceramente me conecta con el a algo único y especial. Ya que nos robaron el nacimiento y las primeras horas pues para mi es sagrada mi lactancia. Ojalá el se destete cuando el lo desee ahora mismo está con la teta enganchado a todas horas y muchos brazos y creo que así así no se destetara

  5. Post maravilloso!!! muchisimas gracias..

  6. eva dice:

    Hace unos 10-15 años solo daban el pecho las mujeres inmigrantes, las gitanas alguna hippie- revoltosa, y poco mas, en público, lo natural era un tabú, las grandes compañías farmacéuticas habían aleccionado bien al personal sanitario y nos decían aquello que dar el pecho era estéticamente devastador, para la mujer. Y aquellas ideas prosperaron.
    Era una época en la que los implantes y las cirugías se vendían en un Mc Donald’s, solos.
    Lo único que me produce un terrible dolor es pensar en como todas las mujeres de aquella generación y las de ahora, que trabajan, en su gran mayoría son ajenas, a la lactancia, por mera imposición económica, con bajas maternales de 4 meses, y una hora de lactancia dentro de la jornada laboral el tema se convierte en chiste o tragedia, no todas pueden recortar horarios, pedir excedencias….
    Ahora con el creciente paro y el mucho tiempo libre, las cosas se ven de otra forma, económicamente es un gran ahorro, sanitariamente lo mejor, a nivel psíquico y físico para ambos, madres e hijos.
    Al final descubrimos como toda una generación ha tenido en la presión laboral y la incomprensión social el verdadero motivo por el cual la mayoría de mujeres hace no tantos años se negaban a dar el pecho, porque la maternidad, la teta y el destete suponía una tragedia.
    Y así nos va, menos niños y mas viejos. Ni 5 minutos se le han dedicado a las políticas de igualdad en el debate electoral.
    Vuelta a la ropa de segunda mano, descubrimiento de marcas blancas, preocupación por el medio ambiente y la teta, que atrasaditos que estamos, y a seguir legislando como Dios manda. El Dios de Wall Street. Lo mio es tristeza, perdonen Uds.

  7. DianaFajardo dice:

    Muchísimas felicidades a las dos por estos años!
    Sin duda, el mejor de los regalos.
    A seguir disfrutando de las otras miles de maneras que nos da la maternidad
    Un abrazo!

  8. África dice:

    Jo, hasta se me ha saltado una lagrimilla. Tengo otra Nora, la mía de 17 meses, y aún seguimos con la lactancia sin problema. Ella es muy demandante y es cierto que a mí ya hay veces que no me apetece darle teti, sobre todo cuando estamos fuera de casa, y durante la noche (tengo la espalda como un acordeón). Pero por otro lado cuando estamos las dos juntas en ese momento de amamantar se crea un vínculo tan bonito y especial que alejo de mi mente la idea de quitarle tomas. Me gustaría que el destete fuera cuando ella quiera, pero no sé si llegará el momento en que sea yo la que diga hasta aquí llegué. Si llegara el momento, espero llevarlo tan bien como tú. Un saludo y enhorabuena por el post!

  9. Y como lo hiciste para reemplazar la leche de la teta, mi bebe no le gusfa ningún otro tipo de leche en mamadera, se la tengo q dar en otros formatos (yogur con fruta, quisillo, leche con colado de avena, etc) y en la noche toma leche de teta :/ es q siento q ya debemos destetarnos… tiene tienes 1 año 9! Y x más q ifual no quiero mxo todavía… siento q ya es hora…

  10. Esther dice:

    Hola Irene, ya había leído esta entrada pero tenía que releerla…El día de Navidad fue el destete definitivo con Lucas ,que cumplirá 3años en febrero. Después de casi un año de destete progresivo,como a ti, solo nos quedaba la toma nocturna (y la de madrugada).
    El día de Navidad al ir a dormir fue duro, muy duro (a pesar que llevábamos 1 mes anticipando) y pensé que no podría “mantenerme firme” en mi decisión, pero ya llevaba tiempo molestándome las tomas y mi cuerpo necesitaba un respiro…
    Hemos cambiado la toma por un “voy a cuidar la teta”, que se trata de utilizarla de almohada y acariciarla, es tan tierno… No hubieron más llantos, solo la 1a noche, pero a cambio infinidad de abrazos y besos.
    Me ha encantado releer tu post, la primera vez me ayudó enfocar el destete y esta vez a recordar el mio con mucha ternura (tan solo hace 9dias).
    Gracias por ser!

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